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Historia

Origen y Formación.

(Fuentes: Hasta el S XVIII: Estudio Histórico Urbanístico realizado por D. Fermín Vallejo).

Las diferentes prospecciones arqueológicas que se han realizado han dejado constancia de la existencia de asentamientos en los momentos finales de la prehistoria (Bronce tardío) y en época romana (desde Augusto al Bajo Imperio). Algunos autores, como E. Flores y Cortes identificaron a la Puebla de los Infantes con un municipio de la Bética llamado "Celti", argumento basado en la coincidencia de distancias del itinerario del Emperador Antonino desde Écija a Constantina. Otros autores la situaron en la encrucijada de los términos de Constantina, Las Navas y la Puebla, como Fernández Guerra o Saavedra. El yacimiento hallado en el núcleo urbano es identificado por Pizarro como un lugar prehistórico. Según Guseme se trataría de Canabulla, una antigua explotación de plomo argentífero y cobre.

De la época romana se han localizado en el término municipal restos de importantes "villae" entre las que merece la pena destacar: Cañuelo o Tejero; así como asentamientos romanos en torno a explotaciones mineras. En la época medieval de dominación musulmana La Puebla no pasaría de ser una aldea entonces denominada Cañebolo. La parte mas elevada del pueblo nos remite a esta época, tanto por su aspecto como por los nombres que se conservan: La Medina (ciudad), la Zajareta (pequeña zona verde).

historiaDe la época cristiano-medieval se conservan las primeras noticias escritas del lugar. Corresponden al repartimiento de Sevilla, después de la Reconquista (1.255), cuando Alfonso X otorga a su sobrino Enrique Enríquez la posesión del Donadío del Castril, que abarcaba todo el valle (arroyo Toril, Guadalvacar), entonces llamado valle del Valgruado. A partir de este momento el antiguo asentamiento del Cañebolo pasara a llamarse Puebla de los Infantes. De esta primera época cristiana (S. XIII) se conservan dentro del núcleo restos de murallas y torreones que pertenecieron a un castillo de tipología cristiana. La pequeña fortaleza tendría cuatro torres construidas con esquinales de cantería y tapial cerrando también con tapial un recinto cuadrangular, y formaría parte de uno de los puestos fronterizos occidentales a defender de posteriores ataques, como los castillos de Almenara, Constantina, Alanís y Guadalcanal. Junto al castillo se conserva una pequeña iglesia, la Ermita de Santiago, cuyas características conducen a datarla en el S. XIII o XIV.

Alrededor de estos edificios se agruparía el primitivo núcleo cristiano-medieval. Desde al época de los Reyes Católicos, la propia Iglesia de Santa María de las Huertas, datable en el S. XV o en el S. XVI, ayuda a asignarle la misma cronología a un barrio situado entre esta construcción y el núcleo cristiano-medieval. Se cuenta con documentación escrita del primer tercio del siglo XVI referida a casas de esta zona. Por otra parte, existe documentación sobre un barrio denominado La Fuente de Vanduro, situado en el oeste del pueblo. Por ultimo, al este del pueblo se encuentra la Ermita de Santa Ana, que responde a la tipología de ermita mudéjar de arcos transversales, y varias casas datables en esta época.

En el siglo XVII La Puebla de los Infantes sigue su crecimiento, tal como lo avalan un grupo de escrituras de la misma fecha. Otro sector cercano a Sta. María de las Huertas parece factible que apareciera en estas fechas, cuando la Puebla pasa a ser señorío bajo la jurisdicción de D. Luis Ximenez de Góngora, consejero de Felipe IV, que fijo su residencia por la zona vecina al templo parroquial. En el siglo XVIII se reconstruye la iglesia parroquial, configurando una nueva apariencia dieciochesca, y en la misma línea se articula el barrio y las nuevas construcciones.

Existe una zona cuya preponderancia decimonónica es indudable documentalmente: es la zona oeste desde la Iglesia Santa María de las Huertas hasta la Ermita de Santa Ana. La actual calle Mesones, absorbe entonces la centralidad urbana. Rebasada esta barrera, en esta zona los primeros asentamientos se producen apoyados en caminos: son las actuales calles Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado y Gredal, que conforman los bordes de grandes manzanas cuyos interiores permanecerán como vacíos urbanos hasta época reciente. El primer plano del núcleo urbano que conservamos, fechado a finales del S. XIX recoge esta situación, así como el desdoblamiento que se produce del eje Constantina-Palma del Río hacia el norte, a las afueras del núcleo, y un primer crecimiento apoyado en la Calle de la Cruz. Los siguientes crecimientos conforman una trama compacta al nordeste, entre la Calle de la Cruz y la salida hacia las Navas de la Concepción. En la periferia norte se sitúan los equipamientos: el actual Recinto ferial, la zona deportiva y el colegio.